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30 Jun 2015

La cabecera en el diseño

la cabecera

Ayer, desperté muy agitado, seguro estaba en plena pesadilla, el caso es que al incorporarme, me pegué un duro golpe en la cabeza contra la cabecera de mi cama. Indudablemente el dolor me ayudó a despertar, por fortuna no era para tanto y al cabo de unos segundos, estaba sentado en la cama, con la cabecera a manera de respaldo y riéndome solo por mi propia torpeza, me acordé de la cama de piedra de Cuco Sánchez, donde insiste en que de piedra ha de ser la cama y de piedra la cabecera y con eso vino a mi mente la pregunta ¿quién habrá inventado las cabeceras?. Hoy en la mañana me puse a investigarlo y ahora, les cuento lo que encontré…

La historia...

El concepto dormitorio o recámara como una habitación exclusiva para descansar ya se utilizaba hace más de dos mil quinientos años en Egipto y Babilonia, aunque la cama egipcia no tenía cabecera lucía en cambio enormes pieceras talladas. Es fácil entender que una cosa llevó a la otra. Primero se separó el dormitorio para dar privacidad, para ofrecer silencio y evitar los olores de la cocina y de las áreas más públicas de la casa, en principio, tan sólo un espacio con una cama y poco más, después se fue convirtiendo en alcoba y se fue dotando de muebles, unos más funcionales que otros, las mesas de noche o burós, las cómodas, coquetas, chifoniers, semanarios, aparadores, espejos, aguamaniles, y un larguísimo etcétera, y entre todo, era imprescindible separar la cama de la pared, darle un lugar preponderante y convertirla en la protagonista de la habitación, entonces, nace el cabecero, es la mejor forma de destacar, de hacer lucir un cajón con paja, algodón o cualquier otro tipo de acojinamiento.

Desde las enormes cabeceras talladas a mano en los estilos franceses, los rústicos de La Provence que denotaban poderío a base de pies de madera maciza, grandes pilastras o las victorianas con postes y techos, las que recordaban el palio con toldo superior llamado dosel.

la cabecera texto

La cabecera ha sido siempre el punto más relevante en el diseño de una recámara, a partir de ella se realiza el de las demás piezas, hoy, sin embargo se ha roto mucho con eso y en los estilos minimalistas, la cabecera puede incluso ser apenas una línea sin más funcionalidad que separar la cama de la pared. En D’europe tenemos aproximadamente cincuenta recámaras distintas y por si entre ellas no fuera suficiente variedad, hay también una enorme colección de cabeceras tapizadas, de una de esas me acordé ayer cuando me desperté tan alterado.

Otras opciones.

Sustitutos de cabecera, sucedáneos como diría mi abuela, son también muy socorridos, como los clásicos almohadones de piel, las puertas indús, el biombo clásico oriental o inglés, incluso un cuadro puede hacer las veces de cabecera, aunque a la larga, una cabecera a juego con el resto de la recámara aporta armonía y hace que el espacio luzca más apacible, al fin de cuentas, lo más importante en un lugar para dormir.

Una vez en un hotel en España, un Parador Nacional en un castillo remodelado a las afueras de Valencia, no pude dormir por sentirme vigilado por la mirada de un querubín que me observaba, tallado y medio roído en aquella cabecera enorme.