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02 Jun 2015

Dormitorio de una pareja

Dormitorio con tv

Excepto el fútbol que considera sagrado y lo ve siempre en la sala con sus botanas, sus banderas y sus amigos alrededor de la gran pantalla, bueno pues excepto esos sábados a medio día, que se llena la casa de gente y se hace ambiente de fiesta pambolera...

la tele en mi casa se ve en la recámara.

Eso tiene ventajas y desventajas, Manuel con sus seis almohadas colocadas como montaña sobre la cabecera se instala cada noche para ver una película, entre los dos, una enorme fuente de dulces o en las épocas de vida sana y dieta, pepinos, zanahorias y jícamas, con mucho limón y chile piquín. Yo de mi lado tengo siempre la opción de compartir su emoción, o colocarme los auriculares, poner mi música y sumergirme en mi libro del momento. La luz azul que se refleja en la habitación ya no me molesta, he aprendido a dormir con ella, como duerme mi marido, invariablemente antes de que acabe su programa. Esa luz y ese sonido son ya un arrullo familiar y cuando por pura casualidad Manuel apaga la tele antes de abandonarse a Morfeo, extraño el sonido y los reflejos sobre las cortinas.

El colchón y la mesita.

Nuestro colchón es una maravilla, con resortes independientes hace que los movimientos de uno no se noten del otro lado, por eso, se puede estar cerca, juntos, y al mismo tiempo cada quien en su armonía particular. Cuando compramos la recámara insistí en tener una mesita con dos sillas para la romántica idea de desayunar algún domingo en el cuarto, mirando por la ventana. He de reconocer que esa fantasía aún no se ha cumplido, las veces que desayunamos en la habitación, lo hacemos en la cama, de tal manera que mi mesa y mis sillas sólo se estrenaron cuando estuve con gripe y vino mi mamá a visitarme. Por cierto, ese día la hermosa mesa parecía una farmacia, repleta de medicamentos.

dormitorio pareja

 

La recámara es el espacio más íntimo de una casa, la decoración debe ser consensuada y el estilo de vida que se practicará también, de esa manera y sólo de esa puede compartirse, nosotros que vivimos media vida allí, hemos tenido cuidado en muchos aspectos, el edredón tiene fundas que se cambian constantemente, el mueble o cómoda es en realidad un soporte para la pantalla y en sus puertas se guardan más DVDS que ropa. Los burós que escogimos son enormes, yo tengo diez o doce libros encima y guardo en el cajón, toda la intimidad femenina. Manuel a veces trabaja en la cama y su lap top, sus documentos y sus folders están siempre en su buró, además tiene un ipad y dos celulares siempre pendientes y siempre en vigilia. El toque más personal de nuestra recámara es un oso de peluche que tengo desde niña y que ocupa una de las sillas de manera permanente. Manuel por su parte aportó un caballito de madera que tiene para él especial significado y que se ha convertido en perchero a los pies de la cama.

Decorar la recámara es un ejercicio muy democrático para la pareja, la tolerancia y la buena vibra son más importantes que los conocimientos de decoración o incluso que los muebles y accesorios. En D’Europe hay más de sesenta recámaras diferentes y con la ventaja añadida de que se pueden comprar por piezas, con lo que tu dormitorio puede estar totalmente personalizado.