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15 May 2015

Recámara de un adolescente

Recámara adolescente

De la Sirenita a la prepa…

de la bici al primer coche.

 

Ríos de tinta se han empleado para recrear con mayor o menor fortuna la crisis de la adolescencia, el profundo cambio hormonal que altera el comportamiento y la manera de percibir la vida. Los primeros síntomas, cuando aún se combinan los momentos y los juegos infantiles pero ya se empieza a exigir trato adulto. Es en ese punto donde la recámara con cama de Ferrari o las cabeceras de cuento de hadas parece que se vienen encima y resultan poco propicias para asumir el cambio.

La recámara es, o debe ser, un territorio seguro, aún cuando se comparta con un hermano o hermana, el dormitorio tiene ese sabor de privado, de guarida, de espacio protegido y donde la jurisprudencia paterna cede terreno y aparecen las primeras normas personales, la propia “constitución” con sus derechos y, casi siempre, con los mínimos deberes y obligaciones.

 

Su espacio.

En nuestra casa sólo utilizamos el posesivo cuando nos referimos a la recámara, es mi recámara, mi cuarto, mi habitación, mi espacio, mi mundo, algo que resulta impensable con la cocina, el comedor, la biblioteca o la sala. Este sentimiento de posesión y pertenencia se reafirma cuando se amuebla y decora con nuestro sabor y estilo, cuando detrás de la puerta cabe el póster de Rihanna, o el de Orlando Bloom, cuando el escudo del Barcelona puede presidir la cabecera, o el de los Patriotas. Cuando escapamos de los superhéroes de infancia y ya estamos más a gusto en ambientes más “maduros” cuando un escritorio es más útil que un juguetero, o cuando tener conexión a internet es más importante que tener foco en la lámpara.

área de estudio

Vale la pena analizar que este supuesto estado de transición se prolonga cada vez más y la recámara del joven deberá cubrir ese propósito por muchos años, ya no caben los muebles infantiles y hay algunos aspectos que conviene tener presentes. La mayoría de los adolescentes tendrán invitados de vez en cuando, por tanto una segunda o tercera cama es primordial. Se compartirá el espacio para la realización de tareas y trabajos académicos, eso obliga a un área de trabajo definida y cómoda. Será también espacio para mini fiestas y reuniones, cojines, sofás, aquí dependemos del espacio pero es bueno tenerlo en cuenta.

En D’Europe tenemos muchas opciones para amueblar este espacio, estilos sobrios y no tan sobrios, rompedores o conservadores, y además con la ventaja de poder adquirir todo por piezas y armar conjuntos muy originales totalmente a nuestro gusto. Ser adolescente ya es complicado, dar a los jóvenes la oportunidad de crear su propio territorio y ser respetuosos con su decisión es una buena manera de crear vínculos fuertes dentro del hogar, al fin y al cabo todos hemos pasado por esa etapa y todos hemos soñado alguna vez con ser amo y señor de tu propia guarida.