Blog

22 May 2015

Sala de una pareja

muebles para ti...sala tv

En mi casa ya no hay cuarto de la tele.

Toda la vida en casa de mis papás, un espacio enorme justo al subir las escaleras, una especie de enorme vestíbulo que servía de antesala de las recámaras estaba acondicionado como cuarto de la tele. Mientras vivimos ahí, esa habitación fue el escenario de mil batallas cotidianas. Las tareas, la música, las reuniones con amigos, la merienda, la cena, el fut de papá los domingos en la mañana, las películas en familia, las olimpiadas, el mundial, y después, con la llegada de los vídeos y la despedida de los hermanos, fue también el centro ceremonial para ver los VHS de las bodas y fiestas familiares. 

Nuestra sala era muy aguantadora, recuerdo la tela un poquito áspera, con una textura de chenille, en tono chaudron, que era la manera moderna que tenía mi mamá para referirse al naranja quemado. Aquella sala con dos sofás enormes y dos sillones individuales nos vio compartir los mejores momentos de familia. Con un cojín descosido de un lado que nos empeñábamos en ocultar y una pequeña quemadura de cigarro que le propinó mi hermano Jorge y que sirvió para delatar su vicio y para escuchar el famoso sermón de la nicotina, pasaje casi bíblico en nuestra historia íntima. Con una mancha como un puntito de tinta china en forma que tenía en un brazo y que mi hermana tapaba siempre con las almohadas que traíamos de las camas para colocarnos en posición de cine.

El cuarto de la tv de mis padres

Ahí descubrí mi afición por el séptimo arte, en ese sofá lloré como loca con El Campeón, grité despavorida con Carrie, me enamoré de Di Caprio, odié a Anthony Hopkins, en ese sofá… qué maravilla que ese sofá no pueda contar nada a nadie.

 

Nuestras sala.

 

Hoy no tenemos sala de la tele, nuestro departamento de apenas dos recámaras no nos permite ese lujo, pero mi marido y yo hemos decidido en la sala principal, romper los moldes de la formalidad e instalar una sala divertida, casual, que permita reuniones de todo tipo y cuando estamos solos convertirse en nuestra particular sala de la tele y de cine. Hemos sido muy criticados por mis padres que están convencidos de que la sala es el salón de visitas y que la tele no pinta nada allí, pero ya esta semana, mi papá disfrutó algún gol de su equipo en la liguilla desde mi moderno sofá informal de mi sala principal convertida en cuarto de tele.

 Las mesas de madera para que no duela subir los pies, la tapicería de piel para que aguante la brega, un montón de cojines decorativos para acomodarse y amodorrarse, el color sufrido pero alegre. Y la vieja caja fuerte de mi suegra convertida en bar. La verdad se ve precioso y es más disfrutable. La tele es un monstruo de un montón de pulgadas que costó mucho menos que el refrigerador, y mi primo Juan tuvo a bien regalarnos de boda un sistema de sonido teatro que hace de la experiencia algo realmente espectacular. El sábado vamos a ver todos los capítulos de Juegos de Tronos de esta temporada de un solo jalón.

Nuestra sala

En las tiendas de D’Europe hay más de mil maneras distintas de armar una sala, cientos de telas y cientos de modelos para que sea realmente a tu gusto.

¡Como la nuestra!.